El hereje es ante todo una indagación en las
relaciones humanas en toda su complejidad; un canto apasionado a la tolerancia
y la libertad de conciencia. Huérfano desde su nacimiento y falto del amor del
padre, Cipriano contó, sin embargo, con el afecto de su nodriza Minervina, una
relación que le sería arrebatada y que le perseguiría el resto de su vida. Convertido en próspero comerciante, se puso en contacto con las corrientes protestantes que, de manera clandestina, empezaban a introducirse en la Península.

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